En México, casi el 80 % de las viviendas son construidas progresivamente, lo que significa que son construidas mediante procesos donde las propias familias o individuos, gestionan directamente la construcción o mejora de su hogar, usualmente con recursos propios y sin intermediarios. Este modelo permite a las familias construir bajo los tiempos y posibilidades económicas de cada hogar.
En este proceso, los trabajadores de la construcción desempeñan un rol fundamental y multidimensional; no solo ejecutan la obra: también actúan como asesores clave en la toma de decisiones, desde la elección de los materiales hasta la supervisión diaria del avance de la construcción. Así, su experiencia y conocimientos influyen directamente en la calidad, seguridad y viabilidad del proyecto.
Por ello, invertir en su formación técnica y educativa es apostar por un modelo de vivienda más justo, seguro y sostenible, que reconoce y fortalece la realidad de quienes construyen el país desde abajo, ladrillo a ladrillo.
Capacitación técnica en la construcción progresiva de vivienda: una apuesta por mayor seguridad y calidad
En México, cerca del 63 % de las viviendas se construyen por etapas a lo largo de varios años (ENIGH, 2022). Este modelo, conocido como construcción progresiva de vivienda, permite a las familias avanzar según sus posibilidades económicas. Sin embargo, muchas decisiones clave se toman sin acompañamiento técnico, lo que incrementa riesgos estructurales, sobrecostos y errores difíciles de corregir.
A este desafío se suma otro dato estructural: de cada 100 albañiles en México, 47 no completaron ningún grado de estudio. Esta realidad evidencia una brecha educativa histórica que impacta no solo en las oportunidades de los trabajadores, sino también en la calidad y seguridad de las viviendas que construyen.
Frente a esta necesidad, nació la Fundación Construyendo y Creciendo, organización social que brinda educación gratuita directamente en los lugares de trabajo. Su modelo instala aulas dentro de las obras en construcción, facilitando que los trabajadores accedan a alfabetización, educación media superior y cursos complementarios sin interrumpir su jornada laboral. Además, cuenta con aulas en comunidades, plantas industriales y modalidades a distancia.
Desde 2006, Construyendo y Creciendo ha brindado educación a más de 40,000 personas, a través de la instalación de casi 300 aulas educativas en distintos puntos de la República Mexicana, gracias al apoyo de más de 200 empresas, desarrolladoras y constructoras a nivel nacional.
Una alianza para fortalecer capacidades técnicas
Reconociendo el papel central que desempeñan los trabajadores en la construcción progresiva de vivienda, el Centro Terwilliger de Innovación en Vivienda se alió con Construyendo y Creciendo para desarrollar el Módulo de Autoproducción de Vivienda.
Esta herramienta de formación técnica busca fortalecer conocimientos prácticos que inciden directamente en la calidad de las obras: selección adecuada de materiales, planeación eficiente, ejecución segura, criterios básicos de estructura e instalaciones. En contextos donde los trabajadores no solo ejecutan, sino que también asesoran a las familias en decisiones clave, el acceso a conocimiento técnico oportuno puede marcar la diferencia entre una vivienda vulnerable y una vivienda segura.
La formación no solo eleva estándares constructivos. También dignifica el oficio, amplía oportunidades y reconoce el valor estratégico de quienes construyen, ladrillo a ladrillo, gran parte del parque habitacional del país.
Construcción progresiva: desafío y oportunidad
La construcción progresiva de vivienda no es un fenómeno marginal: es una parte sustantiva del mercado habitacional mexicano. En este modelo, las familias gestionan directamente la ampliación o mejora de su hogar, generalmente con recursos propios y en distintos momentos del tiempo.
Los trabajadores de la construcción desempeñan un rol multidimensional: ejecutan, orientan, sugieren soluciones y acompañan decisiones. Su experiencia influye directamente en la seguridad estructural, el desempeño de los materiales y la durabilidad de la vivienda.
Por ello, invertir en su educación y capacitación técnica no es solo una acción social: es una estrategia estructural para mejorar la calidad del entorno construido, reducir riesgos y avanzar hacia un modelo de vivienda más justo, seguro y sostenible.
Fortalecer capacidades es fortalecer el sistema.











